Si eres diseñador gráfico y creativo  y vives el día a día en medio de procesos creativos necesarios para tu profesión, aquí te dejamos algunos consejos para mejorar la metodología de trabajo.

1. INVESTIGACIÓN
Mirar y mirar.

Comparar los productos del mercado actual para establecer puntos de diferenciación y ayudar a destacar nuestra idea. Hacer un histórico de cómo ha evolucionado el mercado es bueno para vislumbrar las tendencias venideras. Marcar objetivos y sugerir conceptos muy globales: si todo el mundo dice blanco, yo digo negro.
Como dato curioso, la experiencia nos confirma que cuando se realiza desde fuera del equipo creativo que va a desarrollar el proyecto, los planteamientos iniciales y las decisiones de enfoque son más fructíferas. ¿Por qué sucede esto? La respuesta es que no lo sabemos.

2. BUSCAR LA IDEA
Pensar y pensar.

No es bueno centrarse rápidamente en una única. No somos tan buenos como para tener una idea genial tan pronto (a lo mejor sí, pero eso lo comprobaremos posteriormente). Cuando empezamos a trabajar en serio sobre una de ellas es cuando se puede ver su potencial.

3. PRIMEROS INTENTOS
Pintar y pintar.

Elige la técnica que más te guste o te encuentres más cómodo, lápiz y libreta, pincel, rotulador, bolígrafo o directamente con el ordenador y empieza a trabajar sobre la idea.
Intentar dibujar una idea no es tan fácil como puede parecer. Una constante que suele funcionar es centrarse en una parte de la idea, descomponer lo que queremos plasmar en trozos. Esto nos ayuda a evolucionar la idea, si esta lo necesita, o tal vez uno de esos “pedazos” es perfecto para transmitir la esencia de la idea.

4. EXPERIMENTAR
Salta, vuela, grita.

Esta es una de las partes más divertidas que nos ofrece esta profesión.  Saca de ti tu parte más artística dando rienda suelta a tu técnica y desata tu lado más rebelde para mezclar y probar cosas atrevidas. Muy importante seguir una premisa: no hay miedo.

5. HILANDO FINO
El camino adecuado.

Una vez tenemos algunos prototipos interesantes podemos definir dos líneas de selección. La emocional y la racional. Analizar la idea desde estos aspectos ayuda a ver en qué escenario es más efectiva.
Esta parte es fundamental porque debemos valorar qué es lo más creativo y asumir que llega el momento de afrontar los riesgos y apostar por una idea.

6. EL BOCETO PARA EL CLIENTE
Cuanto más claro mejor.

Actualmente no existe bocetos propiamente dichos, la tecnología nos permite presentar un acabado profesional para que el cliente tenga una visión clara y concisa de lo que será el resultado final. Los acabados importan. Debemos entender que el cliente no siempre tiene nuestra capacidad de visualizar el resultado.

7. LOS CAMBIOS
Agárrate que viene curva.

Los comentarios, cambios y sugerencias que recibirás de tu cliente tras presentar el boceto es un tema que da para escribir unas 20 ó 30 entradas… Ya eres adulto, asume tu mismo esta parte… 🙂

8. ARTE FINAL
Esto no es arte, es técnica.

Suponemos que han quedado claros los cambios que quiere el cliente y ha llegado la hora de preparar el arte final. Si eres un gran creativo pero no eres bueno en cerrar los trabajos con un arte final impecable, se cuestionará todo tu trabajo y de poco valdrá el esfuerzo realizado en todo lo demás.
Crea tu propio procedimiento por escrito y ejecútalo minuciosamente. Calidad y resolución de imágenes, tipografías, trazados, formatos, tintas, márgenes, revisión de ficheros vinculados, etc.

Elige bien al proveedor que realizará la producción y supervisa detalladamente sus avances. Tu trabajo no termina con la entrega del arte final, tu trabajo es darle el mejor resultado final al cliente.

9. SI SOBREVIVES
Todos los días sale el sol.

Damos por hecho que sobrevives en esta profesión, por eso debes aprovechar tu talento y sensibilidad artística sin perder de vista algo tan importante como el conocimiento y la experiencia para buscar formas que te permitan transmitir ideas nuevas. Estudia, mira, busca, sigue, recopila, organiza, prueba. Recuerda cosas fundamentales: línea, forma, color, contraste, tipografía, textura, matiz, composición, espacio, equilibrio, armonía…
Seguro que tienes un montón de grandes proyectos en tu cabeza y todavía no lo sabes, pero llegará el momento en que se transformarán en una gran idea para un cliente. Seguro.